El amor

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En el siglo XXI se teoriza que el arte de amar debe estar constituido por el afecto (el deseo de estar juntos y compartir), la fraternidad y el amor pasional, constituyen elementos para consolidar relaciones.

Para el Psic. Robert Stenberg, el amor es una relación interpersonal que implica intimidad, pasión y compromiso. Según este autor si la relación esta basada en solo uno o dos de estos elementos es menos probable que se mantenga.

El amor no habita en ese ser que nos atrae. Nuestro inconsciente lo activa aunque para hacerlo necesite del otro. Así, nos enamoramos de la idea que tenemos de ese alguien. Lo que se ama es una fantasía, construida por uno mismo pero atribuida al ser amado.

Si en el amor existe el libre albedrío, es hoy en día un punto muy discutido, realmente ¿nadie decide de quien enamorarse?. Comparte con nosotros tu opinión.

El enfado, la alegría y el miedo son emociones primarias de todos los seres humanos, pero el amor y el desamor son sentimientos, lo que implica un nivel de elaboración y comprensión mayor para nuestro cerebro. Has escuchado “todos saben querer pero solo algunos saben amar” algo tiene que ver con lo anterior.

De forma sencilla podríamos afirmar que el amor en una relación pasa por 2 etapas; la primera el enamoramiento regida principalmente por el impulso bioquímico, caracterizada por la necesidad de estar con el otro y mostrar cariño, que dura de 2 a 3 años. La etapa de pertenencia donde prevalece el sentimiento de comodidad, seguridad y paz.

¡El amor hace que el alma salga de su escondite!

El amor es como la guerra, fácil de iniciar, difícil de terminar e imposible de olvidar.

Muchas veces escuchamos que el desamor es esa tristeza de ver partir al ser amado y la música nos da una particular descripción “…con que tristeza miramos un amor que se nos va, es un pedazo del alma que se arranca sin piedad”. ¿Lo has sentido así? Cuéntanos tu experiencia.

El desamor, por cualquiera de las causas que lo provoquen, puede ser un enorme obstáculo para volver a sentir amor, para rehacer la vida emocional y para volverse a enamorar.


Ante el dolor de la ruptura un posible error es el de culparse y dejar libre de responsabilidad a la persona amada. El amor nos lleva a sobrevalorar a la persona amada y por lo tanto no valorarse uno mismo hasta el punto de no sentir derecho de merecer otro amor.

Esperar a que las cosas cambien, pensar que hay esperanza, que todo volverá a ser como antes, nos hace correr el riesgo de perder la conexión con la realidad. Si pasas el tiempo tratando de comprobar si esas esperanzas están basadas en algún dato de la realidad, te advierto que esa actitud puede llegar a ser enfermiza y desde luego incapacitante para comenzar una nueva relación satisfactoria. En pocas palabras “el que espera, desespera”.

Decidir que ya no es posible seguir juntos es también difícil pero supone un ejercicio de autodeterminación importante para poder encontrar de nuevo el amor. Esta es la otra cara de la moneda. Para el que de verdad deseo tener una relación puede ser igual de doloroso que para el otro.

Todas las relaciones aportan vivencias, valores, sensaciones que no deben olvidarse sencillamente porque la relación se haya acabado, si bien es cierto que cuando se termina la relación recomendamos mirar hacia adelante con optimismo, siempre tratamos de sacar las cosas positivas y tenerlas como aprendizaje y aún las malas cosas son experiencias que no deben olvidarse ya que corremos el riesgo de caminar por la misma senda de fracaso.

Es tan corto el amor y tan largo el olvido”… (Pablo Neruda)

Del mas sublime amor nace el crudo desamor, la existencia de uno es la mayor certeza de que el otro existe, sueño eufórico y dolorosa realidad, pero sin duda la única certeza de que estamos vivos es sentirlos. ¿Estas deacuerdo?

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