Crisis de pareja: El sexo como clave de mejora

Siempre he tenido la sensación de que algunos caminos vienen a nosotros, y no al revés.

Las vocaciones surgen de forma espontánea, a veces desde la infancia, a veces en momentos de la vida insospechados.
En mi caso tengo en la memoria cierta “capacidad social” que desde que tengo recuerdo me ha llevado a ser confidente de todo tipo de historias y secretos ajenos.

La mayoría de las veces por familiares, buenos amigos o círculo cercano, pero también han abierto a mis oídos sus vivencias amigos lejanos, conocidos o hasta desconocidos con los que comparto unos minutos de esta vida.

En todos los casos intento mantenerme lejos de juicios y sólo empatizar, intentar comprender cómo el otro llega a sentirse como describe.

Quizá la conciencia de esta cualidad me llevó a estudiar Psicología, en mi camino ella me encontró a mi.

Escribo este prólogo para contextualizar lo que a continuación relato.

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Una conocida llevaba con su pareja 10 años de relación estable, eran personas muy maduras emocionalmente que habían pasado por etapas diferentes juntos, compartiendo los fracasos y los éxitos y trabajando en construir su proyecto común.

Tenían además una pasión sincera, espontánea que se evidenciaba en su forma de relacionarse, en cómo se hablaban, en cómo se miraban.

Evidentemente mantener una relación (incluyo también las relaciones de amistad o hasta familiares, pero me centro en las de pareja en este artículo) durante períodos prolongados de tiempo requiere un esfuerzo y un compromiso intenso, pues dos personalidades que han de entenderse y lidiar con conflictos y desencuentros deben contar con una gran dosis de sentimientos y madurez para progresar.

Un día esta chica me confesó que vivía una fase complicada en su relación.

Se mezclaban varios frentes que agrietaban la sólida pareja que habían construido, incluyendo cambios laborales, complicaciones familiares y el paso generacional de ambos.

Por supuesto no puedo revelar nada de lo que hablamos (en este acuerdo implícito entre ambas partes se basa la confianza que se deposita en mí) pero sí quiero compartir el proceso de mejora que llevaron a cabo tras debatir ampliamente sobre este punto, partiendo de la vuelta al contacto íntimo.

Subestimar la capacidad de las relaciones sexuales en el equilibrio de una pareja es no querer asumir nuestra propia naturaleza.

Como animales establecemos vínculos emocionales mucho más profundos de lo que pensamos a través del olor, el tacto, el sabor.

El contacto íntimo con nuestra pareja segrega una cantidad ingente de hormonas que encienden nuestras estructuras cerebrales primigenias y nos unen al otro individuo.
Se dice “hacer el amor” y la verbalización del acto no es en balde.
Muchas de las crisis de pareja más profundas comienzan a emerger tras largas temporadas sin relaciones sexuales, muchos afectados comentan “ya no me apetece”, “ya no  me atrae”, “no tenemos tiempo”… son justificaciones que derivan en un quebrantamiento de la unión de los integrantes de la pareja como amantes.

Retomar el contacto íntimo, aunque sea a partir de pequeños progresos tales como abrazarse durante diez minutos antes de dormir, sin hacer nada más que recordar la respiración, el olor y el calor del otro, besarse profundamente al menos dos veces al día, compartir un masaje tras un día duro de trabajo… son buenas técnicas para reforzar la intimidad perdida y revivir sentimientos apagados.

Si dejáramos hablar a nuestro instinto, en muchas ocasiones evitaríamos problemas que son generados por desoír nuestras necesidades como humanos: el contacto humano, la socialización, los ciclos de vigilia / sueño, el contacto con la naturaleza, etc.

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Para muchas parejas que sufren problemas profundos estructurales estos sencillos pasos o focalizar el área de mejora en el plano íntimo no será suficiente, pero nunca estará de más.

Si estás sufriendo una etapa de crisis con tu pareja y quieres encontrar formas de resolverlo y retomar la conexión previa, puedes acudir a un terapeuta especializado en terapia de pareja.

La ayuda de un profesional evidencia los puntos de conflicto y el diálogo de pareja, solventando en un gran porcentaje los problemas que llevaron a consulta.

 

Psicóloga Clínica: Cristina Martín.

Vía: http://personalidad-experimental.blogspot.com.es/?m=1

 

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