Cómo hacer frente a una navidad difícil

comidas de navidad

Las fiestas navideñas están asociadas a reuniones familiares, reencuentros con amigos, a intercambios de regalos, vacaciones y viajes, preparar hayacas y comerlas todo el mes de diciembre, comprar ropa. No obstante, la navidad no siempre es sinónimo de felicidad para todos, hay situaciones que dificultan vivir las festividades como tradicionalmente se hacía, entre esas cuestiones se pueden encontrar:

> La crisis política. Es importante considerar la situación actual de Venezuela, por ejemplo las recién transcurridas elecciones, que han dejado residuos de ansiedad y estrés en los venezolanos y que de manera crónica pero menos intensa se prolongan en estas navidades, albergando incertidumbre en cuanto al 2016.

> La crisis económica. Asociado a lo anterior se encuentra la pérdida del poder adquisitivo, el cual genera frustración por no disponer de los recursos suficientes para cubrir los gastos cotidianos y mucho menos para las tradiciones decembrinas de compartir, organizar cenas navideñas y comprar obsequios para los seres queridos. La presión publicitaria o la necesidad personal de cumplir con las exigencias de estas fechas no compaginan con los recortes de gastos necesarios, todo ello representa una fuente de estrés y genera sentimientos de impotencia en quienes presentan dificultades económicas.

> Navidad sin familia: recientemente muchas personas han emigrado del país y algunos de ellos no tienen con quién celebrar la navidad, aunado al proceso de adaptación a un país con diferente cultura pueden llegar a sentirse solos y tristes en estas fechas. Por otro lado se encuentra el vacío que estas personas han dejado en los familiares y amigos que se quedaron en el país, quienes sienten su ausencia de cerca especialmente en navidad.

> Conflictos familiares. A pesar de que la navidad representa para muchos la oportunidad perfecta para reunirse en armonía con la familia, para otros estas reuniones implican la fuente principal de conflictos. Pueden reaparecer problemas no resueltos del pasado, relaciones conflictivas, diferencias en decisiones familiares importantes, el cuidado de algún familiar, enfrentamientos, o presentar desacuerdos en la organización de las reuniones, tales como dónde será, a quiénes invitar o cómo dividirse los gastos, entre otros. De esta manera, compartir con la familia puede resultar una fuente de tensión.

> El fallecimiento de un ser querido. En navidad es frecuente que las personas revivan con nostalgia momentos de seres queridos que ya no están o que partieron recientemente, estos recuerdos pueden ser realmente dolorosos. Muchas veces quienes se encuentran elaborando un duelo pueden experimentar rabia e irritabilidad ante los mensajes de unión y felicidad propios de la navidad, agudizando más aún su dolor. Es por esto que la persona afectada no muestra ganas de celebrar ni compartir.

> Ruptura de tu relación de pareja. En estas fechas se puede acentuar la sensación de soledad, sobre todo si recientemente se ha sufrido una separación, se añoran aquellos momentos en los que las cosas iban bien, se revisan los errores cometidos en la relación con tendencia a autoevaluarse con severidad, el autoestima se siente golpeada, la presión social de ser felices en esta época resulta cuesta arriba en estos casos.

> Críticas al 2015. Evaluar los acontecimientos y logros personales es beneficioso al final del año, te permite entre otras cosas plantearte metas para el siguiente año, pero enfocarse en los aspectos negativos o los “fracasos” que se padecieron pueden hacer sentir a la persona desdichada y agudizar lo mal que la pasaron durante el año. Es una forma de rememorar el pasado pero que solo sirve para dañar el presente.

> En definitiva, aunque este periodo se asocia con alegría, hay quienes se sienten inundados de sentimientos de tristeza y soledad por distintas razones, a ellos les sugiero:

Navidad-familia

  • Céntrate en lo verdaderamente importante de estas fechas y con lo que actualmente cuentas sácale provecho a estas navidades.
  • La realidad económica es distinta y por lo tanto requiere de adaptación de nuestra parte, como se dice popularmente “arrópate hasta donde la cobija te “alcance” y ten en cuenta que lo que hace que una cena sea especial no es sólo el pernil o las hayacas, es tener la oportunidad de disfrutar en compañía, puedes variar el menú o proponer juegos grupales, deja volar tu imaginación incluso con obsequios ocurrentes. Gastar más dinero del que tienes por cumplir con las expectativas aumentará tu estrés cuando culminen las fiestas, ya que tendrás que hacer frente a nuevos gastos y deudas.
  • Evita centrar toda tu atención en la ausencia de esa(s) persona(s) que ya no están, mira a tu alrededor y date cuenta que existen otras personas que pueden brindarte bienestar y compañía. Toma conciencia que las personas que están a tu lado están allí aún para ti y pueden sentirse menospreciados por tu estado de ánimo, sintiendo que valoras poco su presencia. También permítete cambiar de ambiente, salir de casa, eso te hará bien.
  • Recuerda a tu ser querido fallecido con agrado, dale la vuelta al pensamiento y recuerda los mejores momentos, agradece el haberlo tenido en tu vida, rememora los aspectos positivos de él/ella, sus cualidades y su participación en las navidades, puedes reunirte con otras personas que también lo/a amaban y conversar acerca de las anécdotas alegres que vivieron juntos, hablar abiertamente de ello te ayudará a sentirte mejor. No ocultes tus sentimientos y también permite que otros se expresen con libertad, incluso los niños, de manera que sea una actividad sana y natural.
  • A quienes se encuentran en otro país o ciudad; aprovecha lo que ese nuevo lugar tiene para brindarte, permítete conocer su forma de vivir las fiestas, comienza a disfrutar de las nuevas experiencias.
  • Lo más importante, no pases las navidades sólo(a). Siempre hay alguien en tu familia, amigos o vecinos que estarán dispuestos y complacidos de compartir la nochebuena junto a ti y si no es así, sal a algún lugar que ofrezca actividades de celebración para estas navidades.
  • Vístete bien y obsequia regalos. No necesariamente debes lucir algo nuevo pero sí hazle un cariño a tu apariencia física que te levante el ánimo. Si no cuentas con suficiente dinero, puedes dar detalles sencillos, caseros, el dar o hacer algo bueno por otros te hará sentir mucho mejor. Mientras menos participes en las fiestas menos querrás hacerlo, aumentará tu malestar y sentirás que los días pasan lentamente. Participa, únete a algún grupo, mira a tu alrededor lo positivo y lograrás vivir justo en el ahora.
  • Si para ti la época navideña es un estresor, te invito también a tomarte tiempo para ti mismo/a, bríndate un espacio en el que puedas pasear a solas o quedarte en casa viendo una película, escuchar música o leer un libro, reflexiona en silencio. Es un buen momento para conectarte contigo mismo.

Por último, cada quien vive la navidad a su manera y ninguna forma es perfecta o es mejor que otra. Cada caso es particular, recuerda que ningún momento es repetible, plantéate expectativas realistas, céntrate en el aquí y el ahora y lo que tiene para ofrecerte, busca tu propio bienestar y tu mejor manera de finalizar el año.

feliznavidad14

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