Adquisición de hábitos

Uno de los motivos de consulta más frecuentes y quejas entre los padres es la dificultad para llevar a cabo las rutinas de higiene y vida diaria con sus niños  con comentarios y dudas como:

-“¿Cómo hago para que se duerma temprano?”

-“Mi hijo no quiere comer nada de la comida que hacemos en la casa”

-“No puedo hacer que deje el pañal” -“Me cuesta demasiado que haga la tarea”

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Cada escenario es diferente, pero en muchos casos estas situaciones se deben a problemas al momento de impartir o poner en práctica las rutinas de los niños lo que les dificulta la adquisición de hábitos. Al momento de iniciar una nueva rutina en nuestros niños, bien sea a nivel de alimentación, sueño, higiene, hábitos de estudio, lo primero que debemos tener en cuenta es si el niño está lo suficientemente maduro física y psicológicamente para entender la nueva rutina, recuerda que cada una de ellas implica cambio que conllevan un factor de estrés para el niño, mientras se ajusta a la nueva rutina, no te dejes llevar por comentarios como “ya está muy grande para andar con pañal” o compararlo con otros niños recuerda que cada uno se desarrolla de manera distinta y empujarlo a dejar el pañal o comer solo antes de que esté listo, hará que la situación sea negativa para él y que la adquisición del hábito sea una situación traumática para.

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Generalmente entre los 2 o 3 años los niños pueden comenzar a controlar sus esfínteres, te darás cuenta de esto porque el niño tendrá el pañal seco por más tiempo y es capaz de avisarte cuando hace pipí, comúnmente los niños suelen controlar primero el esfínter vesical (pipí), y posteriormente el anal (pupú). En estas edades también los niños son capaces de tomar un cubierto y llevárselo a la boca por lo que podemos darle independencia al momento de comer.

Es muy importante implementar los hábitos de forma progresiva, pues hay casos en que se espera que el niño se acostumbre a la rutina escolar, deje el pañal y  coma solo todo al mismo tiempo, debemos implementar las rutinas paso a paso para consolidarlas de manera efectiva y estar seguros que el niño está aprendiendo cada hábito de manera adecuada.

Un punto fundamental es que los padres y adultos que rodean al niño sean consistentes en la aplicación de las rutinas, al principio puede ser complicado pues el niño puede llorar al tener que ir al colegio, hacerse pipí en la cama o ensuciar las paredes mientras come pero recuerda que esto es parte del proceso, no le grites ni lo regañes, enséñalo como puede hacerlo mejor la próxima vez, pues la paciencia y la constancia son las herramientas fundamentales para enseñar hábitos a nuestros niños, junto al amor que siempre debe estar presente en todas las tareas que emprendas como padre.

Psic. Valeria Duarte   

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